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La Junta agrede a León… hasta de palabra

El pasado lunes, la consejera de Economía, Pilar del Olmo, acudió a Burgos para presentar la ampliación del puerto seco. Sí, el puerto seco. Esa infraestructura que la Junta niega a León como niega la puerta en marcha de una plataforma intermodal. Allí, en la ciudad castellana dijo la consejera que debemos trabajar para conseguir que Burgos siga siendo “la capital industrial” de la comunidad. Agregó que el presidente Herrera ha tenido mucho que ver en el impulso que se ha dado a la inversión en el puerto seco por su apuesta por las políticas de reindustrialización. Trabajemos, quiso decir,  todos los castellanos y leoneses, suponemos nosotros. Que viene a ser que los leoneses delegamos en la Junta nuestras funciones para que ellos trabajen por Burgos dado que está meridianamente demostrado que por León trabajan menos que más.

Hace muchos, muchos años, que los representantes de la Junta iniciaron una política de agravio a León, que también se vio reflejada con la estrategia Cylog que codiseñó el ahora alcalde y entonces consejero de Fomento, Antonio Silván. Una estrategia que, como ya denunciamos entonces y seguimos denunciando ahora, condena a la provincia de León en el desarrollo logístico y consolida el eje de desarrollo Burgos-Palencia-Valladolid. Una estrategia que, está sí, está dando resultados que se perciben en detalles como la tasa de paro o la demográfica.

Una estrategia de agravio que siempre ha sido negada por la Junta y a la que siempre responden con un escueto: los leoneses que se quejan son victimistas.

Pero ahora ya la Junta ni se corta. Hemos de trabajar para que Burgos siga siendo la capital industrial de Castilla y León. Y León siga siendo la capital del desierto industrial. Ya casi lo están logrando. Solo tenemos que darles un poco más de tiempo.

 

 

Ciudad del Mayor, el BOE ha de ser el mensajero

Hace más de ocho años, los leoneses cedimos, a través de este Pleno Municipal, una parcela al Ministerio de Asuntos Sociales para la puesta en marcha de un Centro Nacional de Atención a Personas Mayores. Un ambicioso proyecto del Gobierno del presidente Zapatero en el que, posteriormente, se invirtieron más de 7 millones de euros y que pasó a conocerse como la Ciudad del Mayor. La denominación por la que aún lo designamos los leoneses.
Las obras se desarrollaron, no sin problemas por la situación económica de la empresa adjudicataria, y concluyeron en 2011. Un año más tarde, el centro se dotó de algún equipamiento. Y ahí empezaron los problemas.
Desde entonces, el centro ha permanecido cerrado como la Policía Local de León acreditó en el documento elaborado para el informe técnico que inició el expediente de reversión del edificio a la ciudad de León. Cerrado, y como ha quedado acreditado también en ese documento, deteriorándose.
Es precisamente este desaprovechamiento y esta situación de abandono y deterioro lo que llevó al Grupo Municipal Socialista a reclamar la apertura inmediata del centro o la reversión de la parcela a la ciudad de León. Y establezco este orden porque así siempre lo hemos señalado en las peticiones que hemos cursado públicamente a través de ruedas de prensa o notas informativas, y oficialmente en comisiones informativas o, incluso, en el Pleno Municipal.
Porque el primer deseo y la primera intención del PSOE, y de este grupo municipal, es que la Ciudad del Mayor se abra como centro nacional, con gestión pública. Dos premisas irrenunciables porque ese fue el objeto de la cesión y porque, entendemos, que solo así se puede garantizar el correcto aprovechamiento del bien patrimonial leonés.
Dejar que ese edificio siga cerrado, que esa parcela municipal no tenga ningún aprovechamiento sería obviar nuestra obligación de defender los derechos de los leoneses y, podría ser, con el informe técnico en las manos, constitutivo de un delito de prevaricación.
Nos han acusado -y sorprendentemente no sólo desde el Partido Popular- de oportunismo por esta petición, pero les recuerdo, y ahí están actas de comisiones informativas y pleno, y, por supuesto las hemerotecas, para recordarlo, que reclamamos apertura inmediata y reversión, después, en los años 2012, 2013, 2014, 2015, 2016 y 2017. Cada vez que, desde el Gobierno central, sus representantes locales o el propio equipo de gobierno, se volvía a emplazar a la apertura “inminente o en semanas del centro”. Porque no es la primera vez que el Ministerio –a través de esas fuentes- ha comunicado esa puesta en marcha inminente de la Ciudad del Mayor. Con tanta credibilidad o más que ahora cuando, desde los medios de comunicación, nos informan de su apertura como Centro de Autismo y el portavoz municipal cita como fuente oficial de esta finalidad al presidente local de la Asociación de Autismo.
Ni siquiera dudamos de que el presidente de Autismo León haya tenido esa confirmación como antes la tuvo la concejala popular Montserrat Gutiérrez que era presidenta de Asprona, una asociación a la que el Ministerio también mostró su compromiso de cesión.
Pero, lamentablemente, tras seis años de paciencia para la apertura de la Ciudad del Mayor el Boletín Oficial del Estado ha de ser el mensajero. Seis años. Decenas de declaraciones, media docena de finalidades y ninguna realidad. Supongo que el presidente Rajoy cuando hoy llegue a León explicará con todo lujo de detalles –presupuesto, plazo de ejecución, características, empleo, destinatarios- del proyecto que pretenden poner en marcha en ese edificio del Polígono X. Y nos pedirán otro acto de fe y una muestra de confianza. De momento, el secretario de Estado de Servicios Sociales ha ratificado, con fecha 18 de enero, que están trabajando en ello. En modificar una orden ministerial de junio de 2015. De hace más de dos años y medio. Y lo hace, en respuesta a una carta del alcalde de dos días antes, del 16 de enero; un alcalde que no se había preocupado por ratificar un nuevo destino que, como decíamos, fue adelantado por este periódico y negado por el propio PP en una comisión informativa municipal.
De momento, para esto ha servido ya nuestra petición de reversión. Para que el Ministerio ponga en escrito un destino que no era más que conjetura. Y nos piden, hasta que salga en el Boletín Oficial del Estado, fe.
Fe y confianza es lo que los leoneses han tenido con el PP.
Fe cuando nos dijeron que la Escuela de Pilotos crearía 3.000 empleos. Cuando nos aseguraron que Biomédica paliaría todos los déficits de empleo de la provincia. Confianza para, a pesar de los agravios, seguir dándoles la mayoría y el gobierno.
Ahora, y cumpliendo nuestra tarea de vigilar el patrimonio de los leoneses, hemos dado al Partido Popular la oportunidad de confirmar, oficial y realmente, qué va a pasar con la Ciudad del Mayor. Deberían darnos las gracias ya que con el inicio del expediente de reversión de la parcela, que los técnicos nos dicen que hemos de comenzar legalmente, el Ministerio, el Gobierno o el Partido Popular tienen el argumento y la excusa para modificar la orden ministerial de 2015 y darle, por fin, un destino a la Ciudad del Mayor.
Cuando Mariano Rajoy confirme qué va a ser de nuestro patrimonio, de un bien de todos los leoneses, retiraremos la petición de reversión de la parcela. La retiraremos cautelarmente. Pero ya avisamos de que como en seis meses no se abra este centro volveremos a exigir su vuelta a la propiedad municipal.
Los leoneses hemos firmado tantos actos de fe que pedirnos uno más no solo es injusto sino que resulta hasta ridículo.

Os dejamos el enlace de la Tribuna en Diario de León  http://www.diariodeleon.es/noticias/leon/ciudad-mayor-boe-ha-ser-su-mensajero_1220847.html

Silván, año cero

 

No quiero cometer el error, muy fácil cuando estás al frente de la oposición con un gobierno paralizado, de caer en el derrotismo. No es sencillo hacer un balance cuando apenas vislumbras datos positivos con los que contrarrestar una imagen pésima de una ciudad que se despuebla, empobrece y separa de los balances de actividad, empleo y generación de riqueza. Y no es fácil cuando, además, consideras que existen en León posibilidades de desarrollo, de generar futuro y riqueza y que sólo la nula voluntad de quienes ahora rigen los designios de esta ciudad paralizan todas ellas.

Ejemplos como la Capitalidad Gastronómica, un proyecto del PSOE ratificado en septiembre de 2015 con el respaldo mayoritario del pleno y plasmado ahora ya en realidad, evidencian que existen proyectos capaces de aunar voluntades y sacar a esta ciudad, a esta provincia, del letargo. Es necesaria unanimidad, pero también apoyo institucional y, por supuesto, imaginación.

Superado ya el ecuador de la legislatura, Antonio Silván ha demostrado que no tiene ni imaginación ni ambición para la ciudad y se enfrenta a su último ejercicio completo en este mandato con un bagaje tan pobre que parece que su año no hubiera existido. Lamentable balance para alguien que viene de dos décadas de dedicación política y que, debería, haber empezado a recoger las migajas de una recuperación que, como he dicho en algunas ocasiones, sólo aparece en las cuentas del Partido Popular y en estadísticas de alguna de las ciudades de nuestro entorno a las que esta formación ha querido distinguir con su apoyo.

Mientras alrededor de León comienzan a recuperarse los datos de actividad e, incluso, de generación de empleo, León sigue cerrando todas las estadísticas y lo hace por méritos propios de políticos como su alcalde que no han sido capaces de desarrollar aquellos proyectos capaces de revertir la situación. Torneros es el más claro ejemplo, punta de lanza de un plan de desarrollo logístico que debía contar con el lanzamiento de las infraestructuras y el transporte local y que sigue arrinconado en un cajón en los despachos de Fomento.

De poco nos van a servir los 14 millones de euros procedentes de los Fondos de Desarrollo Sostenible si a día de hoy, seis meses después de lograrlos, no hemos sido capaces de diseñar un proyecto para su aplicación optimizada. Ocurrencias, “tapar agujeros” y contratos extraños son, de momento, el destino que el PP ha dado a estos fondos que, por otro lado, aglutinarán las escasas inversiones de una ciudad, que tantas necesita, en solo un área.

La incapacidad para desplegar proyectos constituye, sin duda, el principal problema de Antonio Silván. Dos años y medio después de su toma de posesión, solo ha sido capaz de inaugurar el cambio de césped de un campo de fútbol. Sus grandes proyectos han sido sistemáticamente paralizados, por la negligencia de su equipo, la volubilidad de sus compañeros de viaje y su sorprendente incapacidad para dialogar y pactar proyectos con el resto de las formaciones políticas. Resultado de estas causas aparece el retraso en la tramitación de todas y cada una de las obras o mejoras previstas para la ciudad: la conclusión del Palacio de Congresos, la peatonalización de Ordoño II, la construcción de nuevos carriles bici, la renovación del sistema de alumbrado público, la mejora del servicio de préstamo de bicicletas, el uso para el teatro Emperador y, por supuesto, el mantenimiento que genera recriminaciones constantes y más de mil quejas mensuales por el estado de calles, jardines y servicios.

En su cartera de trabajos pendientes tiene aún el alcalde decenas de proyectos más de los que destacaremos la solución a la integración de FEVE en León –lástima que él no considere importante cómo, cuándo y qué tren llegará al centro de la ciudad-, la dignidad para un Conservatorio de cuya puesta en marcha se convirtió en cómplice del consejero de Educación y, por supuesto, la apertura de la Ciudad del Mayor, el previsto como gran centro de referencia nacional para la atención a personas mayores que saca los colores a decenas de políticos del PP que han presumido de soluciones fallidas durante un lustro. No ha sido capaz el alcalde, fruto de su conformismo, de sacar adelante proyectos imprescindibles para la ciudad y así se lo recordarán los leoneses;  sobre su silencio han consumado sus compañeros de partido los recortes para el proyecto de la integración de la Alta Velocidad y la intermodalidad del transporte en León (le recordamos que en Valladolid se invertirán 450 millones de euros y aquí poco más de 30), el avance de la autovía entre León y Valladolid, el enlace ferroviario con Asturias o la paralización del proyecto del Centro Regulador del Control del AVE.

Mucho, mucho, tiene que trabajar Antonio Silván en este próximo año 2018 si quiere paliar los efectos de unos ejercicios anteriores marcados por su falta de iniciativa, el “laissez faire, laisser passer” que ha copiado de su jefe de filas, que consagran un agravio constante con León. Desde el Grupo Municipal Socialista seguiremos apostando por León, presentando iniciativas como la puesta en marcha de un plan de retorno de los leoneses emigrados, luchando por discriminación positiva para León y para que, con la implicación de la Junta de Castilla y León en la economía de la provincia, podamos asentar empresas y empleo. Sólo la implicación de todas las administraciones, políticas activas e imaginativas, el tirón de las instituciones y del empleo público pueden cimentar el tejido para que los leoneses no se vayan. Un duro reto que ni alcalde, ni presidente de la Junta o Gobierno quieren asumir.

 

 

Tribuna publicada en Diario de León, 31 de diciembre de 2017

Las cuencas tienen futuro… sin el PP

Os reproducimos aquí la tribuna que en su edición de papel de hoy publica Diario de León del portavoz municipal, José Antonio Diez.

 

En el año 1960, las cuencas mineras de León tenían más de 103.000 habitantes y más de 50.000 empleos directos en la minería. En los años 90, estas cifras se habían reducido a 74.500 habitantes y poco más de 44.000 empleos. Ahora, solo dos décadas después, nos hallamos con unas cuencas prácticamente deshabitadas, menos de 50.000 habitantes en estos municipios y no suman ni quinientos los afiliados a la Seguridad Social en el sector y con una fecha de caducidad que, aunque el Partido Popular -con sus más altas dosis de cinismo- achaque al PSOE, está vinculada a las primeras decisiones que ellos tomaron al llegar al poder. No podemos olvidar que solo el liderazgo del PSOE y la movilización social de esta provincia pudieron parar el Protocolo Eléctrico elaborado por Aznar que era ya fulminante para la minería en 1996. ¿Qué hacía la Junta, que ha gobernado ininterrumpidamente esta comunidad durante las últimas décadas, cuando la Montaña Oriental perdía, lastrada por el cierre de las minas, el 35% de sus habitantes?¿Qué hacían, efectivo, para recuperar el 80% del empleo perdido en el municipio de Sabero que perdió más de la mitad de su población? La respuesta a todo es nada.
No voy a eludir que hay decisiones de mi partido respecto al carbón que no me han gustado. Que hay decretos, normativas e incumplimientos con el Plan del Carbón que han sido nefastos para las cuencas mineras, pero también, pese a ello, he de señalar que si algún partido ha luchado por la minería y por el empleo ha sido el Partido Socialista. Y, en contraposición, nadie ha hecho menos por ambos que el Partido Popular.
Deberíamos poder volver atrás para analizar cómo esa Junta de Castilla y León que se arroga ahora el mérito de defender el carbón autóctono iba destinando uno tras otro millones de euros del Plan Miner para el parque de Boecillo o cómo con los fondos destinados a las cuencas mineras se iban maquillando los presupuestos y derivando fondos a los proyectos inversores en Soria o Segovia. Cómo Juan Vicente Herrera hacía la vista gorda al ministro Soria cuando marcaba la puntilla a las minas leonesas y ni siquiera movía un dedo para denunciar los incumplimientos o demoras del plan de prejubilaciones. Cuando acompañaba a un ministro a ver al hospital a los heridos en un accidente minero, un ministro que no atrevió a dar la cara ante las viudas del pozo Emilio. Que no quiso estar allí, con nosotros, hace cuatro años cuando les despedimos. Que no tuvo la deferencia de pisar las cuencas leonesas en los años que fueron de su competencia, y en los que su supervivencia dependió de él.
El Partido Popular ha sido el liquidador de las minas de León y la única esperanza que nos queda es que el PSOE sea lo suficientemente fuerte para salvar las cuencas. Porque ahora, quizá, ya es demasiado tarde para salvar las minas pero no es tarde para salvar las cuencas.
Pero no con el Partido Popular al frente. Porque ¿alguien me puede decir qué medidas reales, qué porcentaje del plan de dinamización de las cuencas mineras que presentó Herrera hace dos años se ha hecho efectivo? Porqué en plena campaña electoral para su reelección Juan Vicente Herrera clamaba en un desierto en su propio partido y decía “es incalificable. Clama al cielo la arrogancia y la falta de compañerismo que ha habido y que se ha llevado por delante catorce años de trabajo”, explicaba el entonces –y ahora- presidente de la Junta en referencia a la minería del carbón.
Años antes, en 2012, el propio Herrera en un titular que recogía este periódico el 12 de mayo reconocía que había pedido a Rajoy una rectificación sobre el brusco recorte de las ayudas a la minería. Y esta frase, y este dato, para un partido como el popular que cierra filas ante sus errores, es clave para entender la situación.
No hace ni seis meses, Acom solicitaba al Gobierno el cumplimiento de los acuerdos pactados para el periodo 2013-2018, años de exclusivo gobierno Rajoy. Ahí están los responsables de la muerte de las cuencas y no en la votación de esta semana en el Congreso de los Diputados.
Nuestro objetivo es, y ha de ser, mantener el carbón en el mix energético pero también establecer proyectos alternativos –y ahí Zapatero establecía el camino con la Ciuden que, por cierto, el PP se ha encargado de matar también- que permitan recuperar empleo en los municipios mineros, fijar población en ellos y establecer nuevos yacimientos de empleo alternativos.
Porque la verdadera opción para las cuencas mineras pasa por la acción directa de las administraciones y no precisamente de las directrices europeas. El compañero Patxi López, cuando visitó León hace poco más de seis meses, explicaba que el triunfo de la reindustrialización del País Vasco tras la brutal reconversión que sufrió fue la inyección de dinero público, dinero público bien dirigido y bien gestionado. Dinero que no fue a otras comunidades, que se inyectó in situ y que se auditó cómo se gastó. Dinero que no dependió del PP. Y así se salvó el País Vasco de la ruina tras el cierre de la industria. Y solo así cambiaremos el curso de la historia de la provincia de León.

 

Os dejamos el enlace a esta tribuna en el periódico

http://www.diariodeleon.es/noticias/opinion/cuencas-tienen-futuro-hellip-sin-pp_1200785.html