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En León ¿quién quiere cultura teniendo ocultura?

Sorprendente, cuanto menos, resulta la presentación de las actividades del Museo Egipcio que realiza hoy el alcalde Antonio Silván. Un centro privado. Sorprendente porque el regidor está muy, muy ocupado,  (no olvidemos que tiene que viajar recurrentemente a Valladolid para cumplir con sus tareas de representación de los leoneses como procurador en las Cortes Autonómicas).

Tan ocupado está que elude, muchas veces, su presencia en actividades municipales y más veces aún las solicitudes de reuniones de asociaciones de vecinos, por ejemplo.

Pero la presencia del regidor en este acto nos ha recordado que hace no tanto tiempo en León había un Instituto Bíblico Oriental que en sus salas acogía una de las muestras más interesantes de arte que se pueden ver en Europa. Piezas únicas, más de 3.000 había expuestas, que iban desde el Neolítico hasta el siglo XX. Desde Mesopotamia hasta Etiopía, Israel o India, pasando, por supuesto, por Europa y Egipto. Junto a una biblioteca de más de 10.000 volúmenes formaron un legado tan interesante que fue inaugurado con la presencia de la Reina Doña Sofía que avaló y bendijo, en el año 2009.

Pero llegó el PP y decidió que este museo, con piezas originales únicas, no tenía ningún valor para retenerlo aquí y cuando sus responsables acordaron irse de su sede de la Basílica de San Isidoro y, sin más, cerrar las puertas –hartos del menosprecio de los regidores de Ayuntamiento, Junta y Ministerio-, nadie les retuvo. Ya teníamos Santo Grial y Naves del Misterio para hacernos promoción como ciudad de la Ocultura. Para qué hablar de nuestra Cuna del Parlamentarismo reconocida por la UNESCO si ya teníamos leyendas de las que sacar provecho.

¿Quién quiere cultura teniendo ocultura? ¿quién necesita originales teniendo buenas copias?

En fin. Que Silván presenta las actividades del Museo Egipcio.

 

 

 

La vaga memoria de Silván

A veces, de forma increíble, olvidamos cosas que han sido esenciales en nuestro pasado. A veces, ocurre por interés personal. Surge un vacío que nos lleva a “borrar” de nuestra memoria detalles que nos son incómodos.

Quizá esto sea lo que ha pasado con la vaga memoria del alcalde Antonio Silván con todo lo relacionado con el Palacio de Congresos y Exposiciones de León. Ese que iba a ser “un símbolo nuevo” e iba a contribuir –en 2011 dijo- “al desarrollo económico, turístico y social de León y de la comunidad autónoma».

2011, cuando se inauguró el primer edificio de un complejo llamado a tener tres: Palacín, Palacio de Congresos y Recinto Ferial o Palacio de Exposiciones. Dos años antes, en abril de 2009, había firmado como consejero de Fomento –cinco meses después de que hiciera lo mismo el ministro de Industria- el acuerdo para su financiación. En mayo, solo unos días después, gestionado por la Sociedad Pública Palacio de Exposiciones empezaban las obras de emergencia en el recinto de la Antigua Azucarera, obras que se desarrollaron hasta noviembre para dar paso a las de restauración que sacarían adelante el Petit Palais o Palacín, a cuya inauguración acudió Silván en marzo de 2011.

Un Silván, tan eufórico y sonriente como casi siempre, que bendijo este recinto como un símbolo nuevo.

La vaga memoria del alcalde –antes consejero- quizá le ha llevado a olvidar que fue él quien demoró la firma de las transferencias que, desde la Consejería, deberían llegar a la Sociedad para pagar las obras. Lo que ocasionó, fatalidad, retraso en las obras, reajustes en el proyectos, indemnizaciones a la empresa constructora, graves recortes y más de cuatro años de demora en el segundo edificio, Palacio de Exposiciones. Retraso que generó el descarte, a día de hoy, de la construcción del Palacio de Congresos.

Como sabemos que la memoria juega malas pasadas, a veces, sin querer y otras queriendo, le recordamos memorias de la Sociedad Palacio de Congresos, adendas de convenios publicados en el BOE para retrasar pagos y plazos, y, sobre todo, páginas y páginas de hemerotecas que revelan que esta es la verdad sobre el Palacio de Congresos de León. Decenas de audios con sus declaraciones alabando el proyecto, el convenio e, incluso, el futuro de León con su palacio.

Si no se ha construido todo el complejo,  si se ha gastado el dinero sin concluir el proyecto, si no hay para continuar es responsabilidad de Antonio Silván. Yo sí me acuerdo.

Libros gratis en León, la gran mentira de PP y Cs

Vamos a hacer un ejercicio de estadística. No disponemos de los datos exactos actualizados y por ello voy a utilizar como fuente los periódicos de León que, pese a la Junta, seguro que ofrecen los correctos. El pasado septiembre empezaron el curso en León 60.835 alumnos de Infantil, Primaria, Secundaria y FP. 60.835.

La consejería de Educación anunció ayer, con publicidad institucional, que uno de cada tres alumnos tendrá libros de textos gratis el próximo curso. Más de 20.000 en León, en números redondos, calculé.

Pues no. 11.020 ayudas o becas, confirma la consejería de Educación del leonés Fernando Rey. El del Conservatorio en el campo de fútbol.

Ayudas y becas que la Junta publicita como solicitudes pero que no lo son. Son resoluciones afirmativas. El número de solicitudes se lo callan para que no hagamos las cuentas.

Pero les puedo decir que yo conozco más de uno y más de dos progenitores que ya han recibido la respuesta negativa a su petición (obligatoria, por otro lado, para acceder a los bancos de libros que gestionan los colegios).

Y leo más. Los alumnos de familias numerosas perceptores en la comunidad son 14.380. Pues bien, la normativa de la Junta no establece ninguna ayuda de libros para las familias numerosas sino para las familias que tengan una renta menor de 18.789 euros, un criterio que puede ser discutible o no, pero que es el fijado. Es decir, los alumnos de familias numerosas que están incluidos son los que tienen una renta baja, muy baja, e incluidos dentro del  total de becarios. Por aclarar.

José Antonio Diez habla sobre libros gratis

José Antonio Diez denuncia que los libros gratis no llegan a todos los niños leoneses, como venden PP y Cs

Y por aclarar también. Si la Junta destina a León 2,9 millones de euros para becas de libros en los niveles no universitarios. Si según el Ministerio de Educación, en León cursaron este nivel de enseñanzas  más de 70.000 estudiantes en el curso inmediatamente anterior (2016/2017, el último que recoge el Ministerio en sus estadísticas y que recoge además de los estudios básicos las enseñanzas de regimenes especiales como arte o música).  La simple división nos deja claro que cada estudiante recibiría unos 40 euros. Sé que muchos alumnos no piden beca, que miles no tienen derecho a ella con los criterios de la Junta. Pero si la Junta simplifica, nosotros también lo hacemos.

Y en lo que todos coincidirán conmigo es en que con 40 euros no se pueden comprar los libros de curso, ni el material escolar, de ningún estudiante. Del nivel que sea. Matemáticas básicas.

Y ahora, literatura.

Cada año con la publicitación de las ayudas de libros se reproduce la gran mentira de principio de curso de PP y Ciudadanos. Porque no olvidemos que dice el partido naranja ser el garante de la gratuidad de los libros de texto en la comunidad, condición sine qua non para apoyar los presupuestos y, hace un poco más de tiempo, la investidura de Herrera.

Y, para terminar, filosofía. La Junta ha recortado a cifras históricas (por lo bajas) las ayudas a la educación pública. Aumentado el porcentaje que la educación privada. Recortado en becas universitarias, subido las tasas, estropeado los comedores de los coles,  y eliminado miles de puestos de trabajo en todos los niveles de Educación.

Eso es de currículo completo.

 

El último que eche la llave

La puntilla a los pueblos leoneses podría ser el Real Decreto de las juntas vecinales pero la causa es el desarme de todos los servicios que sistemática y calladamente aplica el PP desde la Junta

Cuando León ha perdido más de 35.000 habitantes en lo que va de siglo, cuando decenas de poblaciones de la provincia amenazan con la desaparición por un éxodo económico y laboral no deseado y por un menos querido éxodo derivado de la falta de infraestructuras y servicios, cuando nuestros pueblos “languidecen” por no decir que desaparecen por falta de expectativas después de que murieran previamente las cuencas, cuando León es casi una tierra vacía, envejecida y solitaria… el PP ha decidido dar la puntilla a los pueblos.
Lo hace callada, sosegadamente, pero sin pausa.
Hace seis años estábamos batallando contra la desaparición de las juntas vecinales, ahogadas por una Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, que obligaba a las entidades locales menores a rendir las cuentas, acusadas sin motivo ni fundamento como las creadoras de un déficit público. Una gran mentira sostenida por un intento de tapar los casos de pésima gestión cuando no de manifiesta corrupción de las comunidades autónomas y los grandes municipios. Las juntas vecinales eran, sin embargo, las sostenedoras de la vida en muchas pequeñas localidades, las garantes de un reparto de los bienes comunales y del buen funcionamiento de servicios tan básicos como el alcantarillado o el alumbrado público. Nada de eso importaba al todopoderoso Montoro. La guerra estaba en otro lado.
Es necesario rehacer la administración, expresan desde el PP. Mancomunar servicios, ordenar el territorio, vertebrar la comunidad… ¡Qué bien suena! Este mantra junto con el de optimizar los recursos y redistribuir las inversiones, ha servido al Partido Popular para hacerse fuerte en la administración autonómica.
Muchos han querido ver en la continuidad la salvación de esos pueblos. Y, mientras tanto, se iban cerrando consultorios, amortizando escuelas, quitando líneas de tren, estaciones abiertas, paradas de bus, alejando los servicios básicos de tal manera que trabajar o vivir en un pequeño pueblo de León era de héroe. Ni banda ancha ni televisión digital acompaña.
Ahora, el PP asesta otro golpe a las pedanías. Pero pide Majo que sea en diferido que así duele menos, ellos lo saben bien.
La desaparición del vecino secretario que pudiera parecer intrascendente en las grandes capitales e igual hasta así se lo pareció al responsable de redactar el Real Decreto 128/2018 es un duro golpe para los pequeños pueblos. Decenas de pedanías de León intentaron ya salvar la disolución cuando nadie quería hacerse cargo de un trabajo ni pagado, ni reconocido ni agradecido. Cuando nadie quiere hacerse responsable de administrar estos bienes comunales que no conllevan estos cargos con tantas cargas.
Desde el PSOE hemos advertido ya una batería de acciones para frenar esta medida que supone un nuevo ataque al municipalismo. Otro más, derivado de un Partido Popular que no cree en él.
Es complejo poder salvar ahora los pueblos. Evitar la despoblación. Nadie tiene la solución mágica porque, en muchas ocasiones, va más allá de una cuestión económica. Factores familiares, psicológicos, ambientales incluso llevan al abandono de las pequeñas localidades y contra eso no hay acción política. Pero no nos engañemos; estos factores influyen en un bajo porcentaje del abandono del medio rural.
La ausencia de expectativas laborales a corto, medio y largo plazo, la falta de servicios básicos, el cierre de esos consultorios y colegios, la ausencia de medios de transporte accesibles y baratos, el cierre de la sucursal bancaria, del kiosco o del bar llevan emparejados una huida necesaria de jóvenes y mayores. Y contra eso sí hay medidas políticas. Pero, claro, tienen un coste.
Cuando León ha perdido más de 35.000 habitantes en menos de veinte años, parece increíble que el Partido Popular pida estrategias contra la despoblación. Cuando han dejado morir por acción u omisión nuestras cuencas y nuestras posibilidades industriales parece paradójico que sean ellos los que quieran enarbolar la bandera de la lucha contra la caída demográfica. Y más paradójico que quienes no llevan ni una vez en su programa electoral la palabra pueblo, quienes quieren hacer desaparecer las diputaciones quieran hacer de sostén de esta estrategia.
Tan en serio se lo tomó el Gobierno cuando se dio cuenta del desequilibrio territorial, y no solo local, que está generando esta pérdida de población que en enero de 2017 creó el Comisionado del Gobierno para el Reto Demográfico. No se preocupe si no sabía qué existía. Ellos, tampoco. Año y medio después no se conoce ninguna conclusión, medida, iniciativa ni estrategia que venga derivada de esta oficina que lleva (o sustenta) una ex senadora del PP.

Y sin estrategia no hay solución.

Acordarse de los pueblos solo para restar servicios, competencias o para el rédito personal o partidista es su estrategia, plan correcto para llevar a cifras de desierto poblacional. Enternece ver a Majo oponerse teatralmente pero sin ninguna solución sobre la mesa a un Real Decreto de su propio gobierno, al tiempo que el espolique de León en la Junta, Antonio Silván, que debería ser líder del PP de León en las Cortes de Castilla y León, nos entretiene cortando cecina…
Aparcar la aplicación del Real Decreto un año, hasta después de las elecciones como propone el presidente de la Diputación y del PP, se presenta como una estrategia de diez en ese camino para que León se cierre y que el último que eche la llave.

Tribuna publicada en Diario de León el día 16 de mayo.