Archivo de la categoría: por José Antonio Díez

Lo que viene siendo un nuevo retraso en León

Las palabras del ministro de Fomento, Iñigo de la Serna, confirmando el fin al fondo de saco de la estación de León para “finales del 2018” viene a ser un nuevo retraso, una demora en toda regla, para la integración de León. Quizá porque lo dijo en Valladolid –donde ha viajado sin venir antes por León donde comprometió, según Silván, su presencia en febrero, quizá porque ya nada nos sorprende o quizá porque ya pasamos de todo, sus anuncio ha pasado casi desapercibido.

Pero es que la integración de la vía del AVE en León se adjudicó en abril de 2016 con un plazo de ejecución de 24 meses. Es decir, hasta abril de 2018. Inmediatamente comenzaron las demoras –que ya denunciamos desde el PSOE pero que Silván desmintió- y ahora es el propio titular de Fomento el que nos dice que hasta “finales de 2018… No descarten que este finales de 2018 se transforme en primavera de 2019 que, como ya pueden suponer, es periodo electoral. Yo lo dejo caer, para que otros lo desmientan.

La lógica de la Junta, o del PP, ante León

 

Podríamos decir que nos quedamos atónitos cada vez que la Junta, el PP y sus acólitos, sea por uno de sus portavoces bien sea la consejera Marcos o Javier Cepedano, destacan que no hay ningún agravio a León y que las voces que lo denuncian son “ilógicas y fuera de lugar”. Pero, no. Ya estamos tan acostumbrados a su defensa a ultranza del reparto desigual del desarrollo en la comunidad que a nosotros no nos produce sorpresa y a ellos no les genera rubor.

Además, para rebatir sus argumentos de trato igualitario no hay nada más que darles tablas: previsiones de crecimiento, tasas de actividad o paro, pérdida de población, emigración, inversión per cápita, ayudas a la inversión. Por eso solo repito lo que dije hace solo unas semanas: la Junta ha decidido apostar por el eje Burgos-Palencia-Valladolid y así nos va al resto de la comunidad. Que esto no es un problema de León.

Podrían ellos argumentar su discurso en que lo están haciendo tan mal en todas las provincias que por eso no hay más diferencias. Eso sí nos lo creeríamos.

En todo caso, decir, como ayer indicó la consejera portavoz, que el PSOE no es riguroso ni serio, después de que yo, a lógicas preguntas de los medios sobre la posibilidad de un referéndum dijera que lo que necesita León no es una consulta si no que el PP se vaya del Gobierno autonómico (y también del Central, que eso no lo dije pero también lo pienso) es matar moscas a cañonazos. O querer matar al mensajero.

Señora Marcos, señor Cepedano. En León hay un sentimiento leonesista, que va mucho más allá de las formaciones que así lo llevan en su ideario. Alcanza, como dije, a casi todos los leoneses. Y yo soy uno más. Ni siquiera portavoz de ellos, aunque sí oyente y correo de sus quejas y demandas. Pero, claro, no todos los leoneses pensamos igual. No a todos llega este sentimiento por defender nuestra tierra y nuestro futuro, es verdad. Algunos van muy bien en su discurso castellanista o castellano y leonés (¡ufff, que difícil de decir!). Y son personas que salen mucho en las fotos.

Los leoneses, muchos, pensamos que León no ganó nada con la integración en la comunidad. Y lo más terrible es que las décadas de gobierno del PP lo confirman aún hoy. Quizá  no sea el momento de hacer una consulta porque, como ya dije, el resultado lo podemos pronosticar sin temor a equivocarnos. Lo hace el CIS o las agencias de la comunidad cada vez que nos preguntan a los leoneses si nos sentimos de esta provincia o castellanos. Mire usted, señora Marcos, sus resultados.

Lo que debemos hacer los leoneses, y así llevo años haciéndolo yo, es denunciar todos los agravios que van desde los viajes del club de los 60 hasta los tramos de la León-Valladolid, de la centralización de las instituciones al desarrollo de las plataformas logísticas, de la confección de una mapa de titulaciones universitarias en lugar de otro, desde el cierre de las estaciones y los consultorios en el medio rural a la dotación de los servicios hospitalarios, desde las ayudas a los festivales a las apuestas de desarrollo. O no es agraviar cuando se opta por otros sectores mientras se deja morir la minería, cuando a Europa se remite una plataforma de Valladolid para las ayudas en lugar de la de Torneros…

Le repito el argumento que no debió usted leer íntegro pero que mi compañero Luis Tudanca entendió perfectamente: De lo que tiene que independizarse León es del PP. Y si alguien quiere preguntar, que pueda hacerlo. No tengan miedo al resultado.

 

 

 

La Junta, el PP y la despoblación

Algo deben estar haciendo muy, muy mal.

Algo deben estar haciendo muy, muy mal si la población española se redujo en 18.000 personas a lo largo de 2016 y en León se han perdido más de 5.700 residentes.

Si nos preguntamos qué medidas se han adoptado para paliar la sangría demográfica de la provincia en los últimos años, la respuesta es tan clara que debería avergonzar a todos los que, tanto en el Gobierno central como en la Junta de Castilla y León, han tenido responsabilidad de gobierno. Nada. No han hecho absolutamente nada  por evitar esta pérdida de población, la emigración, el envejecimiento y la condena al desierto.

Juan Vicente Herrera que campa a sus anchas por Castilla desde hace casi dos décadas ha sido incapaz de vertebrar esta comunidad y de resolver sus grandes problemas que son el vacío industrial y económico que lleva, como consecuencia irreversible, al vacío demográfico.

¿Quién va a querer vivir en una provincia como León donde se dejan morir las minas, los campos y las ganaderías? ¿Quién puede apostar por residir en una provincia donde, con el título universitario en la mano no queda más opción que trabajar de camarero , dependiente o limpiador? ¿Quién va a querer quedarse aquí cuando cualquier propuesta de futuro es cercenada nada más salir de los límites provinciales, nada más llegar a las Cortes o al Gobierno de Rajoy?

Nos volverán a repetir que su gran preocupación es la sangría demográfica, la despoblación… Y, es más, se harán una foto en la mesa de la despoblación, el comité contra la despoblación, el grupo de trabajo de la despoblación, la comisión contra la despoblación o, incluso, el grupo internacional contra la despoblación mientras determinan desde sus despachos de Valladolid o Madrid que los consultorios cierren, los colegios echen la trapa, las sucursales se clausuren y el tren se elimine, la industria se asiente en el eje Valladolid-Burgos-Palencia, se vuele desde Villanubla, se estudie en Valladolid, se deriven los fondos mineros para Boecillo, se apueste por el sector de la automoción ya sabemos dónde…  y se muera de inanición en León.

La Ciudad del Mayor sigue criando malvas

Tribuna de José Antonio Diez publicada en La Nueva Crónica el 20 de abril

El que fuera consejero de Sanidad, durante muchos, muchos años, y director general de Imserso, César Antón, anunció en 2012, 2012, que la Ciudad del Mayor estaría en marcha en ese mismo año. Aseguraba que se estaba ultimando ya el proyecto. Luego lo repitió en 2013, en 2015 y sus compañeros lo han reiterado en 2016 y 2017. No podemos olvidar al consejero Quiñones en su cargo de Delegado del Gobierno en la comunidad poniendo fecha –que ya incumplieron- a la apertura mientras a su lado el alcalde asentía quizá recordando que es verdad que en el Polígono X hay un edificio abandonado del que nunca se ha ocupado ni preocupado.

Han leído ustedes bien. Cinco años han pasado desde entonces. Cinco años y cuatro ministros del PP y otros tantos directores generales del Imserso que han ido pasándose de cajón en cajón un proyecto que nació como referencia nacional para la Atención a las personas mayores, se reconvirtió en Centro de Referencia a Personas con Discapacidad y lleva camino de convertirse, o ya se ha convertido, en un hito a la incapacidad del PP.

La crisis de la empresa adjudicataria demoró la construcción de un centro para el que la ciudad de León cedió una parcela y para el que el Gobierno Zapatero diseñó un proyecto nacional de atención a personas mayores. Estaba llamado a ser el laboratorio nacional para mejorar las prácticas  y los protocolos asistenciales a una población que sufre el rigor del envejecimiento y la dependencia que conlleva.

No le gustó al PP el proyecto. No porque no fuera bueno, que lo era. Sino porque era un proyecto del PSOE, un proyecto que podría poner a León en el mapa de la asistencia a los mayores.

Finalmente, y no lo duden que así pasará, el centro se convertirá en un centro de día que atenderá cualquier asociación cercana al PP a la que pondremos en bandeja un edificio sin coste ninguno para ellos pero en el que los leoneses, ustedes y nosotros, invertimos millones de euros. Los que costó el suelo que le cedimos al Ministerio con la condición de que el uso fuera público y los que costó construir y dotar ese centro.

Lamentablemente poco podemos hacer desde el PSOE para que no sea así. Hemos presentado una enmienda a los Presupuestos Generales del Estado para la apertura de la Ciudad del Mayor, llevamos años reivindicando la puesta en marcha del centro e, incluso, pedimos la reversión para la ciudad del centro ante el flagrante incumplimiento de las condiciones de la cesión del solar.

El Partido Popular ha optado por la consagración del disparate en este centro que todo se ha hecho mal desde que, hace cinco años, se acabaron las obras. León, con una de cada tres residentes mayores de 65 años, con una población envejecida, con grandes necesidades y pocas oportunidades asistenciales, consagra día a día el error de mantener cerrado un centro que serviría de laboratorio de pruebas, aliviaría las carencias de dotaciones y, también, crearía empleo.

Pero poco podemos esperar ya del Partido Popular que ha recortado hasta lo inhumano la aplicación de la Ley de Dependencia y Autonomía Personal, eliminado prestaciones, demorando las calificaciones para evitar el pago de ayudas a dependientes y cuidadores, y limitando las ayudas a cantidades ínfimas que solo valen para lavar sus conciencias pero que poco o nada ayudan a nuestros mayores y sus cuidadores.

Quizá el cierre y deterioro de la Ciudad del Mayor es algo más que un disparate, es un símbolo de cómo se hacen mal las cosas, se excusan, se justifican, se demoran, se consagran y se olvidan. La Ciudad del Mayor cría malvas mientras en Madrid van pasando ministros gestionando millones de euros que olvidan León.