De sarao en sarao

En la última semana hemos visto como el alcalde de León iniciaba una ronda de contactos para mejorar su imagen en diferentes puntos de la geografía autonómica. Ha asistido, que sepamos y así queda constancia gráfica, a las fiestas de Palencia, Valladolid y Ponferrada. Eso está bien, muy bien, diría yo, ya que el alcalde es ante todo embajador de la ciudad –esa figura que prometió crear en su programa electoral y que ha decidido quedarse para él-, además de procurador. No lo olvidemos.blog-antonio-silvan-de-sarao-en-sarao

Pero como para vender las bondades de sus decisiones tiene todo un equipo formado por decenas de personas, en Ordoño II y en otras ubicaciones del territorio autonómico, me ha tocado a mí el papel de contrapeso.

Y entonces se me ocurre si una ciudad puede permitirse el lujo de estar sin alcalde el mismo día que se conoce el retraso y previsible sobrecoste, por la mala gestión del PP, de las obras de integración en la ciudad, si es lógico que pese a los graves problemas de la ciudad y de la gestión cotidiana el alcalde vaya de sarao en sarao.

Y yendo aún más allá. ¿Es lógico que el alcalde acuda a las fiestas de Palencia cuando no ha ido a las de La Palomera? ¿Que pase dos días de esta semana en Valladolid y otro en Ponferrada? ¿Si teniendo una agenda que solo contempla una recepción a un deportista no puede rellenarla con las reuniones con asociaciones de vecinos a los que, sistemáticamente, rechazar ver?

Quizá la explicación debamos buscarla en clave interna –una frase que tomo de los tertulianos políticos y que me encanta. En esas fiestas está presente el consejero de Fomento y sucesor de Silván, Juan Carlos Suárez Quiñones. Y ya todos sabemos que Silván lo que querría es ser, por este orden, presidente de la Junta, consejero de Fomento aún o alcalde de Valladolid. Sigue en campaña.