El conservatorio no llegará a buen puerto con estos timoneles

Representantes del PSOE en los minutos previos a la manifestación del pasado abril, en la que se exigió un nuevo conservatorio.

El pasado viernes, el BOE publicaba la adjudicación de la redacción del proyecto del Conservatorio de León en el barrio de La Palomera. Este centro, si las cosas salen bien, que es casi seguro que no, estará en marcha en 2021. Así, llegará con tres años de retraso sobre la última previsión de la Junta, tres años.

Y decimos que difícilmente se cumplirán los plazos porque todo lo que ha rodeado este proyecto es un desatino tras otro, marca de la casa del PP. La deriva de este centro ha estado marcada por la negligencia del consejero de Educación, el leonés Fernando Rey, con la ayuda inestimable de su compañero de partido y parlamento Antonio Silván.

En abril hará tres años que nos merendamos la gran idea que para ampliar el centro de la avenida de Santa Nonia tenían estos dos grandes estadistas: llevar el centro educativo-musical a la barriga del Campo de Fútbol. Un proyecto para el que contaron con Ciudadanos, desmarcados en último lugar después de que el PSOE alertara de esta barbaridad y el consejo escolar iniciara una campaña que logró miles de firmas contra la ocurrencia.

Silván y Rey consensuaron y arreglaron el traslado del conservatorio al Reino de León. La durísima oposición a esta ocurrencia lo frustró.

Al final, como siempre pasa con el PP, acertaron al rectificar y acordaron construir el conservatorio en la parcela que, ya en el año 2008, el Ayuntamiento liderado por el PSOE cedió en La Palomera, bien comunicada, de fácil acceso y cerca de centros educativos. La ubicación que siempre defendimos los socialistas que, por otro lado, consideramos insuficiente el proyecto actual, sin margen para el crecimiento del número de alumnos e insuficiente ya -desde el diseño- para las necesidad de León, una de las dos provincias de la comunidad sin conservatorio nuevo.

La adjudicación del proyecto de redacción sería una buena noticia si el proceso no estuviera en manos del PP. Porque, seguro, vendrá alguno y lo fastidiará. Y así, tras tres años de deriva, estamos más que convencido de que el centro no llegará a buen puerto salvo que cambien los timoneles.