Gusanos y mal olor

En la concentración por la seguridad en los comedores escolares celebrada ante la sede de la Delegación de Educación de León.

En la concentración por la seguridad en los comedores escolares celebrada ante la sede de la Delegación de Educación de León.

Algo huele mal con los gusanos en la comida escolar. Y ya, ocho meses después, no es la comida.

Acabado el curso, y ocho meses después de la aparición de gorgojos en los menús de los escolares leoneses y segovianos, lo que huele mal es la actuación de la Junta con la empresa que sirvió esta comida en mal estado. Sí. En mal estado. Quizá no fuera peligrosa para la salud, pero es desagradable, antihigiénica y muestra una importante falta de diligencia, cuidado y, por lo tanto, incumplimiento de un servicio que ha de tener todas las garantías sanitarias.

La Junta siempre fue tibia con la empresa. Negando primero la existencia del problema. Negando que se sirviera esa comida como atestiguaban menores, familias y educadores. Luego que fuera un problema siquiera para, posteriormente, perder las pruebas de menú que podrían confirmar qué pasó realmente. Llegó a evitar calificar los hechos como graves. Excusando y disculpando a la empresa Serunión.

Lo ocurrido ahora, con la rebaja a niveles mínimos de la cuantía de la multa, la Junta entra en una extraña connivencia con una empresa que ha incumplido varias de las condiciones por las que se les entregó en bandeja el servicio de catering para los comedores leoneses a cambio de un contrato millonario. La sanción mínima impuesta ahora demuestra que a la Junta le interesa más, protege más, a una empresa que hace negocio que a niños y niñas de nuestros colegios. Y ahí radica la gravedad de todo este asunto.

Lo he dicho en múltiples ocasiones y lo reitero ahora. La Junta –y el Ayuntamiento como garante de la comida que se expide en León- deberían haber sido vigilantes en los comedores. Y ni lo han sido ni lo son. Y ahí radica el problema. La Junta dará carpetazo a esta sanción y archivará el expediente con esta multa de 20.000 euros, peccata minuta para una empresa que solo de los castellanos y leoneses ingresa más de 10 millones de euros al año en cuotas de comedores. La Junta volverá a apostar por el negocio frente a la ciudadanía.

Esperemos que los gusanos nos hayan mostrado una lección. Esperemos que nos hayan enseñado a estar vigilantes. Pero esperemos también que esto no quede impune. Las asociaciones de madres y padres de alumnos, los sindicatos, las familias prometen batalla… y ahí nos tendrán, apoyando siempre.