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La Junta hurta a León el centro noroeste

“Sin vergüenza”

Carrasco denunció la actuación de SilvánEn marzo de 2013, la entonces presidenta de la Diputación, Isabel Carrasco, y el alcalde, el popular Emilio Gutiérrez, dieron una rueda de prensa para, en presencia de Alfonso Fernández Mañueco, en la que la presidenta mostraba su perplejidad porque la Junta, y en concreto el consejero Antonio Silván, se negara a subvencionar vuelos low cost desde León. La única sorpresa fue que se lo decían sus compañeros porque dos años antes ya el PSOE había denunciado que mientras la Junta desviaba millones de euros para vuelos desde Villanubla a León no le llegaba nada para low cost.

Silván lo negó, lo argumentó, y lo justificó cuando fue pillado en una flagrante mentira al desmentir estas ayudas. Nada raro (lo de la mentira, la argumentación y la justificación).

Es este uno de los muchos escándalos que, a lo largo de los años, se denunciaron cuando el consejero leonés gestionaba cada año más de 500 millones de presupuestos de Fomento de los que, a León, solo llegaban migajas. Valladolid recibía el doble de ayudas que León para rehabilitación de viviendas, carreteras, depuradoras, … el equilibrio era inexistente también en todas las partidas que gestionaba el procurador leonés.

Posteriormente llegó el desarrollo de los polígonos industriales y ningún leonés desconoce los millones de euros que aparcaron en Boecillo mientras se dejaba, hasta sin director, el parque de León. Para explicar la estrategia Cylog nos remitimos a un amplio y completo reportaje que publicó Diario de León el 12 de enero de 2013. “Valladolid hurta a León el centro del noroeste. La estrategia Cylog arrebata a León el centro logístico en favor de Valladolid”.

Tras este episodio llegarían los escándalos del Corredor Atlántico, del corredor Norte, de los puertos secos, de la autovía León-Valladolid (alguien recuerda ya quién paró el tramo de León) o de Torneros. Todos protagonizados por el consejero Silván trabajando duramente ya entonces para su carrera como presidente de la Junta.

Muchos leoneses no hemos olvidado ni uno solo de sus agravios. Esos que hicieron, también, que perdiéramos el Palacio de Congresos de León, los talleres de Renfe o la gran integración ferroviaria.

Pero no podemos estar todos los días con este recuerdo. Y no lo hacemos. Hasta que él tiene la desfachatez de decir, tras excluir dos años a León de la petición de financiación de la UE para Torneros, que con el PP León será el centro logístico. ¿Dónde se justifica tamaña desfachatez? En que estaba ante su público, sus palmeros del PP que nunca le van a rebatir esas mentiras de las que son corresponsables.

Oír a Antonio Silván hablar de su papel en el desarrollo logístico de León desatan la ira de cualquier leonés. Y lo hace sin verguenza, lo que lo hace aún más irritante.

En todo su discurso, Silván solo dijo una verdad. Los leoneses somos españoles, muy y mucho españoles. Tres mil menos en la capital desde que el es alcalde.

Nobles, buenos y calmados.

Pero, alcalde, siga así y hará que el leonés despierte tras la sebe.

La opinión de José Antonio Diez: Demasiado ruido para este silencio

José Antonio Diez en un momento de la manifestación por las infraestructuras ferroviarias.
El clamor de miles de personas que el pasado domingo salieron a la calle para exigir el cumplimiento con los compromisos y, lo que es más importante, la solución a las necesidades de infraestructuras de los leoneses no merece el desprecio del silencio del PP.
La presidenta del grupo conservador se equivoca, y mucho, en su postura contra las integraciones ferroviarias. Si primero tuvo la desfachatez de asegurar que no iba a la manifestación por si la rompían el otro brazo –como si los leoneses fueran desalmados agresores- ahora recalca que la protesta no tiene sentido en tiempo de crisis.
Señora Carrasco, precisamente cuando hay crisis es cuando más necesarias son las medidas para atajarla: infraestructuras imprescindibles para el desarrollo económico.
Señora Carrasco: No es que no haya dinero, es que hay prioridades y éstas no pasan por León para su partido. Pasan por Murcia, Vigo, las autopistas radiales de Madrid o el rescate de las entidades bancarias como quedó de manifiesto en la concentración del domingo, esa a la que los cargos del PP –con libertad de decidir- optaron por no ir.
Mal que le pese al PP, miles de leoneses salieron a la calle el domingo para recordar que León necesita Alta Velocidad, integración ferroviaria y los puestos de trabajo que conlleva el desarrollo ferroviario. Miles de personas que escuchan atónitos el toma y daca del PP buscando culpables en el pasado y echando balones fuera en el presente. No es entendible que infraestructuras como la variante de Pajares o la misma línea Venta de Baños-León superara el 84% o 91% de ejecución en 2011 y no hayan rebasado el 2%-3% en estos casi tres años de gestión del PP. No es entendible o sí lo es. León no es prioridad ni siquiera es importante para el PP.
Pero gobernar es gestionar, dar solución a los problemas ciudadanos, y si los representantes del PP no saben hacerlo está claro que esas mismas voces que el domingo salieron en defensa del tren saldrán para pedir que se vayan y dejen paso a quienes, al menos, tienen la voluntad de ayudar a los leoneses.
A Carrasco o Suárez Quiñones quizá los leoneses no les echaron en falta en la manifestación porque sabían que estuvieran o no, no iban a hacer nada por solucionar sus problemas. Pero en el envite les va su continuidad en los cargos.

La opinión de la semana: A sus órdenes, mi presidenta

RP JADIEZ 2  13.11.2012

Entre los grandes proyectos -y lo digo con total ironía por si acaso no se entiende- que el alcalde Emilio Gutiérrez ha diseñado para este año de Gobierno está la posibilidad de que los leoneses pudieran jurar bandera. Redactó, él solito, un bando para que la ciudadanía honrara a la bandera y tuviera la posibilidad de mostrar su fe castrense.
Era, y no lo sabíamos entonces, una manera de expresar que a él lo de la disciplina militar le va como anillo al dedo.
Ahora ya sabemos más y lo que intuíamos cuando se presentó como candidato a la Alcaldía, que era el mayordomo de Isabel Carrasco, un hombre de paja puesto aquí para poder gobernar ella como número 2 lo que no se atrevía a liderar como número 1 para no enfrentarse a las urnas como cabeza de cartel.
Y Emilio Gutiérrez se ha confirmado como un mayordomo que hace los recados que su jefa le manda, con prontitud y aplicación.
Así se explica que calle ante todos los desmanes que hace el PP salvo que estos vengan de la consejería de Antonio Silván, enemigo público número 1 para la presidenta del PP tras la “desaparición” del alcalde Riesco. Que hay que amonestar a alguien, pues se critica al consejero leonés porque así lo manda la jefa cuando, no poniendo en duda la necesidad de reprochar la actuación del titular de Fomento, sí entendemos que es necesario calificar duramente la actuación de toda la Junta, consejero de Economía en cabeza.
Así el alcalde, como mudito, aplaude la actuación de la ministra de Fomento que paraliza el AVE, el CRC, FEVE o la León-Valladolid. Asiente ante la rebaja del acuerdo marco de Servicios Sociales que reduce a menos de la mitad los recursos para asistencia social, al mismo tiempo que calla cuando se olvidan (en Madrid y Valladolid) de los dependientes o de la Ciudad del Mayor. Emilio asiente cuando se paraliza el proyecto del Parador de San Marcos, el Parque Tecnológico, la sede del INSS o la segunda torre del Inteco, o cuando se arrasa Antibióticos. Calla ante las rebajas, recortes y reducciones de ingresos. También otorga ante la reforma laboral que permite multiplicar la lista de parados o cuando se trata de eliminar servicios.
Llama por teléfono a la presidenta y pregunta: ¿qué hago? Y ella le dice, como Rajoy a Bárcenas, “aguanta que estamos haciendo lo que podemos”.
Y claro así quien toma las decisiones sobre lo que hay que hacer en el Ayuntamiento es la concejala número 2, esa que no está en ninguna comisión ni junta de gobierno pero que es, desde luego, la del ordeno y mando.
Y Emilio, responde “A sus órdenes, mi presidenta”.
Emilio, ese alcalde y funcionario grupo A de la Junta, como él se define. Ese funcionario primero de Castilla y segundón de León.