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No es el monte, es la Avenida de Asturias

La Avenida de Asturias, otro ejemplo de abandono

El portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de León da una muestra más de la dejadez de la ciudad con estas imágenes de la Avenida de Asturias. Una de las principales vías de entrada a la ciudad que muestra este lamentable aspecto de abandono.

Continuas visitas a los barrios por parte de los ediles socialistas

Los ediles socialistas realizan regularmente visitas a todos los barrios de la ciudad donde recogen las quejas de los vecinos y vecinas. La tónica se repite en cada una de ellas, sensación de auténtico abandono.

Estas imágenes han sido tomadas en la visita de los concejales socialistas José Antonio Diez, Susana Travesí y Luis García Copete a la Avenida de Asturias, pero podríamos encontrar el mismo ejemplo en cualquier otro barrio. Muestra de ello son las numerosas quejas que tramitamos ante el Ayuntamiento de León y que mes a mes muestran un aumento constante.

Imagen de alcorques llenos de maleza en la Avenida de Asturias

Abandono de los alcorques en la Avenida de Asturias

Ediles Socialistas visitan la Avenida de Asturias

José Antonio Diez, Susana Travesí y Luis García Copete visitan la Avenida de Asturias

 

 

 

 

 

 

Tramitamos tus quejas y sugerencias

Si tienes más denuncias como éstas y quieres que las pongamos en conocimiento y las denunciemos, puedes hacernos llegar tu comunicación aquí.

Galería de imágenes del homenaje a José Antonio Alonso en León

 

Manifiesto leído por José Antonio Diez en la concentración de los Lunes sin Sol

“No podemos legar una sociedad indigna
En junio leí un impactante reportaje del periodista Pablo Ordaz en El País que llevaba por título “Las últimas horas de Beatriz, Susana y Valentina” que me causó un brutal impacto en una semana de horror para un país como el nuestro, que esa semana contempló horrorizado como tres mujeres perdían sus vidas asesinadas por sus parejas, por sus maridos. Entrábamos en el mes de junio y ya eran 27 las mujeres asesinadas. Hoy son ya 43, en 2017. Estas se suman a la cifra de 2016, también pavorosa: 44. Y esta lacra social no se para.
Estamos asistiendo en este país a:
– Un ruido salvaje de banderas.

– A graves discursos nacionalistas.

– A estériles polémicas sobre supuestos derechos nacionales.

– A batallas por ver quién ostenta o detenta los poderes del Estado.

– A la confrontación entre territorios y a personas de esos territorios entre sí.
Y bajo el manto de las banderas, que toda vista nublan, estamos aquí:
– Porque una semana más hemos visto cómo una mujer más apareció muerta. En Miranda de Ebro, en un coche, con heridas de arma blanca. Asesinada por su marido cuando estaban en trámites de separación. Dos hijos que no sabían hace unos días qué es ser huérfano ni que convivían con alguien que se ha revelado como asesino. Dos niños que soñaron un día con que serían ángeles pero que ya acaban de saber qué es el infierno. Y cómo queman las llamas cuando más arden.

– Porque se ha firmado recientemente un Pacto de Estado contra la Violencia de Género que el Congreso ha dado luz verde y que ha pasado a un segundo plano informativo y de la agenda política y mediática de nuestro país.

– Porque ahora es el momento de que se desarrollen todas y cada una de las más de 200 medidas que se contemplan, que se concrete en los presupuestos los mil millones de euros adicionales que se incorporarán a la lucha contra esta vergüenza social en los próximos 5 años, que se detallen qué medidas educativas y preventivas se van a tomar.

Cuando nos señalan la luna y miramos el dedo, eso nos está pasando. Mientras irresponsablemente unos y otros agitan las banderas, nos olvidamos que como sociedad estamos aquí para dignificar la vida de nuestros conciudadanos. Que nuestro deber como sociedad, si queremos que sea decente, es que consigamos que nadie pueda vivir atemorizado, sometido, humillado o sintiendo su vida como una cárcel. Como viven actualmente muchas mujeres. Como sienten su vida muchas mujeres. Como, antes de ser asesinadas en mayo, vivía Beatriz en Murcia, o Susana y Valentina en Madrid. Como vivía en septiembre Ana en Miranda de Ebro.
Decía en ese reportaje Pablo Ordaz, que el número de víctimas por Violencia de Género desde principios de año “se multiplica hasta convertirse en un dolor que se multiplica sin parar al añadirsele el drama del hijo que se quedó sin madre, de la hija que perdió a la suya porque su padre se convirtió en asesino, de los padres de las hijas que mueren y de las madres de los hijos que matan. Y subrayándolo todo la pregunta impotente de un policía de barrio harto de ver el miedo en el rostro de las mujeres apaleadas: ‘¿De verdad que no podemos hacer nada para que no sigan muriendo?’.”
“Que la vida te trate dignamente.”
Cada vez que me llega la noticia de que una mujer más ha sido asesinada me viene a la cabeza este verso de Luis García Montero y no paro de darle vueltas. El poema se llama “Mujeres”.
Y me pregunto qué dignidad es esa en la que la mitad de la población tiene comprometido su estatus como ser humano porque esta lacra social lejos de remitir no cesa.
Y me pregunto qué dignidad nos queda como país si nos emocionamos hondamente cuando ondea una bandera al tiempo que pasamos página rápidamente cuando una conciudadana es asesinada.

Y me pregunto qué dignidad nos queda cuando hay un goteo incesante de bajas y un río caudaloso de dolor invisible alrededor y callamos cuando no miramos hacia otro lado.

Y me pregunto qué dignidad nos queda como Estado cuando algunas de sus instituciones y determinados poderes públicos confrontan entre sí y no ponen todos sus recursos en una estrategia para erradicar la Violencia de Género.
Y me pregunto qué dignidad tenemos y qué responsabilidad se nos atribuirá si dejamos a la próxima generación una sociedad que no trata dignamente a las mujeres.
Ya son 43 mujeres asesinadas en lo que va de año. Por todas ellas gritamos ¡Basta YA!”

Visita al Grupo Municipal Socialista del Alcalde de Valladolid